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Signos y características más comunes del Trastorno del Espectro Autista

Dra. Idelsa K. Polanco
Dra. Idelsa K. Polanco - Pediatra Gastroenteróloga
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Artículo. – La Dra. Idelsa K. Polanco explica las señales más comunes del Trastorno del Espectro Autista que, aunque aparecen en la primera infancia, acompañarán a la persona durante toda su vida. Por eso, la recomendación de la galena es acudir a un especialista para abordar el trastorno de forma temprana para mejorar la calidad de vida del niño y futuro adulto.

Las personas con un Trastorno del Espectro Autista (TEA) a menudo tienen problemas con las destrezas sociales, emocionales y de comunicación. Es posible que repitan determinados comportamientos o que no quieran cambios en sus actividades diarias. Muchas personas con TEA también tienen distintas maneras de aprender, prestar atención o reaccionar ante las cosas. Algunos de los signos comienzan durante la niñez temprana y, por lo general, duran toda la vida.

Los niños o adultos con TEA podrían presentar las siguientes características:

  • No señalar los objetos para demostrar su interés (por ejemplo, no señalar un avión que pasa volando).
  • No mirar los objetos cuando otra persona los señala.
  • Tener dificultad para relacionarse con los demás o no manifestar ningún interés por otras personas.
  • Evitar el contacto visual y querer estar solos.
  • Tener dificultades para comprender los sentimientos de otras personas y para hablar de sus propios sentimientos.
  • Preferir que no se los abrace o abrazar a otras personas solo cuando ellos quieren.
  • Parecer no estar conscientes cuando otras personas les hablan, pero responder a otros sonidos.
  • Estar muy interesados en las personas, pero no saber cómo hablar, jugar ni relacionarse con ellas.
  • Repetir o imitar palabras o frases que se les dicen, o bien, repetir palabras o frases en lugar del lenguaje normal.
  • Tener dificultades para expresar sus necesidades con palabras o movimientos habituales.
  • No jugar juegos de simulación (por ejemplo, no jugar a “darle de comer” a un muñeco).
  • Repetir acciones una y otra vez.
  • Tener dificultades para adaptarse cuando hay un cambio en la rutina.
  • Tener reacciones poco habituales al olor, el gusto, el aspecto, el tacto o el sonido de las cosas.
  • Perder las destrezas que antes tenían (por ejemplo, dejar de decir palabras que antes usaban).

Cada caso es diferente por eso es necesario un especialista para hacer el diagnóstico definitivo e iniciar el abordaje

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