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El botulismo: una enfermedad silenciosa peligrosa para los más pequeños

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Artículo escrito por la Dra. Carmen Rocío Frías Montaño

¿Alguna vez haz escuchado decir que no puedes darle miel de abeja a un bebé porque puede convulsionar? Esto es por el  Botulismo.

El Botulismo es una intoxicación producida por una toxina que libera la bacteria Clostridium Botulinum cuando se encuentra en un lugar sin oxígeno, como en una conserva de alimentos.

La toxina se transmite sobre todo mediante alimentos mal procesados o con un nivel de acidez muy bajo. Esto es más frecuente en el caso de conservas que han sido realizadas sin que se tomen las precauciones necesarias o con alimentos que procesamos, enlatamos o embotellamos en casa de una manera inapropiada.

Las espinacas, setas y remolachas son de baja acidez y eso aumenta el riesgo de intoxicación si no se procesan bien; las carnes o pescados crudos conservados a través de procesos de salado o ahumado no correctos también pueden tener la toxina.

Los síntomas se manifiestan entre 12 y 36 horas después de la ingesta del producto y estos pueden ser fatiga intensa, debilidad muscular o parálisis, afecciones del sistema nervioso, insuficiencia respiratoria, sequedad en la boca, visión borrosa, dificultad para deglutir, vómitos o diarrea, inflamación abdominal, ptosis palpebral, midriasis.

En los bebés, inicia cuando las esporas de la bacteria Clostridium Botulinum crecen en el tracto intestinal del bebé, suele ocurrir de 2 a 8 meses de edad y puede causar debilidad o pérdida del tono muscular, llanto débil, mala alimentación o succión débil, midriasis, dificultad respiratoria, estreñimiento (suele ser el primer signo) y babeo.

La antitoxina inyectada reduce el riesgo de padecer complicaciones. Esta se adhiere a la toxina que circula en el torrente sanguíneo y evita que dañe el sistema nervioso.

Sin embargo, la antitoxina no puede revertir el daño que ya está hecho. Por suerte los nervios pueden regenerarse y muchas personas se recuperan por completo; aunque esto les lleve meses y deben acompañarse de terapias de rehabilitación extendida.

La miel de abeja es un potente reservorio de esta bacteria, por lo que es considerada la causa principal de botulismo infantil, acompañada de la exposición del bebé al suelo contaminado.

Esta enfermedad se puede prevenir mediante técnicas de enlatado adecuadas, preparación y conserva de alimentos de forma segura, como no ingerir alimentos en conserva si el envase está hinchado o si tiene un olor desagradable; si envuelves patatas en aluminio antes de cocinarlas, cómelas calientes o afloja el aluminio y consérvalas en el refrigerador, no a temperatura ambiente y conservando infusiones de aceite con ajo o con hierbas en el refrigerador.

Cocina los  alimentos a presión, a 121 °C (250 °F) durante 20 y 100 minutos, según el alimento y si optas por hervirlos, hazlo durante 10 minutos antes de servirlos.

Dra. Carmen Frías, médico general y médico auditor

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