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Deficiencia de vitamina D y sedentarismo: la pandemia silenciosa

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Artículo de opinión escrito por tres estudiantes de segundo año del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) sobre la relación entre el sedentarismo y los bajos niveles de vitamina D, una deficiencia que podría provocar enfermedades autoinmunes, cardiovasculares e incluso el desarrollo de algunos tipos de cánceres. A continuación, la disertación de Britney Mora, Greysis Matos y Lisa Solano:

En los últimos años se ha visto un aumento de la frecuencia de los casos de vitamina D baja en la población mundial. Muchos estudios observacionales han encontrado que, en Europa, cerca del 40% de la población presenta alguna deficiencia de la vitamina D, mientras que el 13% tiene deficiencia severa. En otros países desarrollados como Canadá y Estados Unidos, se estima que este problema prevalece en el 37% y el 24% de la población, respectivamente. El aumento a nivel mundial de la deficiencia de la vitamina D se ha asociado a enfermedades crónicas como agudas (1).

La fuente más eficaz de vitamina D para los humanos es la exposición a la luz solar. Sin embargo, la cantidad de actividades al aire libre que la mayoría de la población lleva a cabo hoy en día ha ido en disminución; sobre todo en los tiempos que estamos viviendo actualmente. La pandemia de la enfermedad infecciosa COVID-19, causada por el virus SARS-CoV-2, ha obligado a las personas a recluirse en sus hogares y a evitar las salidas, con el propósito de frenar el contagio. Esta situación sin duda ha llevado a agravar el problema que desde hace tiempo se empezaba a sobreponer sobre la población mundial: la pandemia del sedentarismo. La redacción de este artículo tiene por objetivo informar sobre las consecuencias que la deficiencia de vitamina D puede tener sobre la salud, los síntomas que acarrea y su relación con el estilo de vida sedentario.

Las actividades de ocio se han vuelto cada vez más sedentarias en las culturas como la nuestra. Actividades como el uso de videojuegos, ver la televisión por largas horas y el uso de las redes sociales son ejemplos de actividades sedentarias

La vitamina D es una molécula con actividad hormonal que nuestro cuerpo adquiere por medio de la dieta, con la ingesta de alimentos como los aceites de pescado, el hígado vacuno, el queso y la yema de huevo o bien la sintetiza por sí mismo (2).  La manera más eficiente por la que el cuerpo consigue esta vitamina es por medio de la síntesis cutánea. En las células de la dermis y la epidermis existe una molécula llamada 7-deshidrocolesterol que cuando se expone a los rayos UV provenientes del sol, se desencadena una serie reacciones químicas en las que el producto final es el calcitriol, la forma activa de la vitamina D (3).

La función principal de la vitamina D es ayudar a mantener los niveles de calcio que se necesitan para mantener la integridad del sistema óseo por medio de varios mecanismos. En primer lugar, promueve que los intestinos absorban suficientes cantidades de calcio; al mismo tiempo, estimula la reabsorción por parte de los riñones y por último incentiva la desmineralización de los huesos para aumentar los niveles de calcio en la sangre. Un estilo de vida caracterizado por la falta de ejercicio físico es lo que comúnmente se conoce como sedentarismo. El sedentarismo es particularmente común en nuestra sociedad moderna (sobre todo en las occidentales), debido al incremento de la urbanización y los constantes avances tecnológicos. La conducta sedentaria se debe a diversos factores ambientales y socioculturales característicos de nuestra época; el auge de las actividades laborales y domésticas que reducen la actividad física, el rápido crecimiento de las ciudades, la falta de parques, el gran tráfico vehicular, la contaminación del aire, la criminalidad, etc. Incluso las actividades de ocio se han vuelto cada vez más sedentarias en las culturas como la nuestra. Actividades como el uso de videojuegos, ver la televisión por largas horas y el uso de las redes sociales son ejemplos de actividades sedentarias (4)(5).

Niveles bajos de la vitamina D pueden ser un factor de riesgo en el cáncer de mama, ya que en las células del tejido mamario se expresan receptores de esta vitamina que pueden estar relacionados en el curso de división celular

Pero ¿por qué el sedentarismo está relacionado con la vitamina D? La explicación está en que el nivel de vitamina D que se encuentra en nuestro organismo dependerá en su mayoría de la cantidad de luz solar a la que estemos expuestos en el día a día. Uno de los factores relacionados a la deficiencia de vitamina D es la cantidad de actividad física que se realiza. Las personas que hacen ejercicio son más propensas a pasar tiempo en el exterior, por lo tanto, reciben mayor cantidad de luz solar, permitiéndole a su cuerpo sintetizar mayores cantidades de vitamina D. Por otro lado, se ha demostrado que las personas que tienen un estilo de vida más sedentario y no realizan suficientes actividades físicas al aire libre, tienen una mayor probabilidad de presentar niveles bajos de vitamina D (6).

¿Qué pasa si tengo una deficiencia de vitamina D? La mayoría de las personas con deficiencia leve a moderada de esta vitamina son asintomáticos. Sin embargo, en los casos graves las personas pueden presentar fatiga, dolor en los huesos, debilidad muscular, dolor de cadera, mayor riesgo de fracturas y calambres musculares (2). Existen diversas patologías relacionadas con la deficiencia de esta vitamina; comprendiendo varios tipos de cáncer, enfermedades autoinmunes, diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares y enfermedades inflamatorias, osteoporosis, raquitismo en niños y osteomalacia en adultos. Estudios han revelado que niveles bajos de la vitamina D pueden ser un factor de riesgo en el cáncer de mama, ya que en las células del tejido mamario se expresan receptores de esta vitamina que pueden estar relacionados en el curso de división celular. (7).

A modo de resumen, los estilos de vida sedentarios son perjudiciales para la salud. La deficiencia de la vitamina D puede darse por distintas razones, pero cuando está relacionada a nuestros hábitos diarios, la solución al problema está al alcance de nuestra mano. Si bien es cierto que a veces la cantidad de responsabilidades y problemas del diario vivir obligan a no darle la suficiente importancia a la actividad física; no obstante es esencial hacer el mayor esfuerzo por realizar actividades beneficiosas para la salud. A veces creemos que estar saludables es solamente una dieta balanceada e ir al gimnasio algunas veces a la semana, pero se nos olvida la importancia de convivir con nuestro ambiente natural. Hacer actividades recreativas al aire libre y bajo la exposición al sol no solo nos puede beneficiar emocionalmente, sino que también puede ayudarnos a prevenir otras complicaciones de salud más graves asociadas a la deficiencia de vitamina D.

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