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Consumo de leche para los riesgos ocupacionales

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Audy Francisco Puyosa, academic manager del CAC-ITC, habló sobre los mitos y las realidades del consumo de la leche como alternativa para prevenir el impacto de tóxicos que comúnmente se haya en el ambiente laboral del sector agropecuario, industrial y otros, especificando que su aporte es mayormente nutricional y no medicinal. El especialista indicó cómo funcionan los productos lácteos en adultos, señalando que las empresas y trabajadores deben poner una mayor atención para buscar opciones eficaces a fin de preservar la salud en un posible escenario de intoxicación.

Durante años, la industria se ha visto inmersa en la diatriba del consumo de leche para eliminar o reducir el impacto de los productos tóxicos en los trabajadores. No es extraño escuchar aún hoy sobre los beneficios que aporta a los soldadores el consumir leche para proteger contra los vapores de la soldadura o para bloquear el efecto de las radiaciones en los técnicos en radiología industrial. Pero ¿Qué hay de cierto en esto?

Para dar respuesta a esta interrogante, analicemos la situación desde diferentes aristas:

1. Aprovechamiento nutricional.

En la leche existen diferentes elementos que resultan positivos para el desarrollo de los individuos. En los mamíferos, es el primer alimento que conocemos de donde las crías obtienen proteínas, hidratos de carbono (a través de la lactosa), grasas, minerales y vitaminas A, complejo B, D y riboflavina.

En particular, dos de esos elementos resultan particularmente atractivos y son la base de muchas campañas hacia su consumo: calcio y lactosa. En realidad, el calcio aportado por la leche es desechado de manera casi íntegra, dado que no es asimilable sin apoyo de un aporte externo de vitamina D. Y el azúcar (lactosa) no se sintetiza en estado adulto, pues esto requiere de la enzima lactasa, la cual deja de producirse (o lo hacemos en muy baja cantidad) a partir de la adolescencia.

2. La leche en adultos.

Pareciera que es cada día más amplia la variación en la composición de la leche que se comercializa, invitando a hacerlo durante toda la vida.  Pero lo cierto es que esto es efectivo en las primeras etapas del desarrollo. ¿O cuántas otras especies consumen leche en estado adulto? Y si vamos más allá, podríamos ser la única especie que consume y promueve el consumo de leche de otras especies.

Lo que debemos reconocer es que cada especie dentro de los mamíferos ha evolucionado para secretar una variante de la leche adaptada a los requerimientos de sus crías en desarrollo. Como aspecto colateral, asociado a lo anteriormente expuesto, sobre la incapacidad para asimilar la lactosa en estado adulto, es normal que la gran mayoría seamos intolerantes a ella, lo cual puede degenerar en desajustes del proceso digestivo y otras incomodidades.

3. Efectividad de la protección.

Desde la óptica de la salud ocupacional, diferentes organizaciones lucharon por lograr la reivindicación de la leche a los trabajadores dentro de las jornadas laborales. Esto se hizo, en esencia, para dar aporte nutricional y no como medio de protección. Esta deformación conceptual opera posteriormente, tal vez como medida para proteger la prebenda laboral. Se comenzó a hablar de las bondades de la leche para bloquear ciertos tóxicos.

Si analizamos los sistemas, muchos de los tóxicos y energías a los cuales nos referimos ingresan por vía respiratoria (directo al torrente sanguíneo) o dérmica (por absorción o adsorción). Incluso, por el paso de la radiación a través del organismo. Al ingerir leche, esta atraviesa un sistema distinto, el digestivo, por lo cual no impediría el ingreso y al no poseer propiedades quelantes, resulta ineficaz para extraer tóxicos o eliminar efectos acumulados en el organismo.

Sin embargo, se deja como recomendación de los especialistas en salud optar por medidas sustitutivas (efectivas) como el uso de carbón activado para la absorción y definir medidas de profilaxis (tratamiento) en caso de ingestión accidental. Eso debe ser evaluado de la mano del médico ocupacional. Por estas razones, el consumo de leche pasa a ser un esnobismo cultural, el cual en poco colabora con el desarrollo o protección de los trabajadores, naturalmente, ya queda a criterio continuar el consumo de la leche.

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