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8 cosas que los médicos desearían que los pacientes supieran sobre la alimentación saludable

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Amir Ghanem y Valentina García, médicos residentes de la Universidad Iberoamericana (UNIBE), presentaron un artículo para informar a la población sobre los beneficios y pasos a seguir para mantener una alimentación saludable y en consecuencia prevenir enfermedades silenciosas, aclarando que las dietas o recomendaciones de moda no son aprobadas médicamente, ya que cada organismo y necesidades son diferentes.

Lo que se come desempeña un papel fundamental en la salud y el bienestar. Cuando una persona come de forma saludable, ayuda a protegerse de muchas enfermedades crónicas como las cardiopatías, la prediabetes, la diabetes de tipo 2 y la obesidad. Pero con tantas dietas de moda y recomendaciones alimentarias, puede ser difícil para los pacientes saber qué comer y qué no.

Así que lo primero y más importante es que descubras tus patrones de alimentación: Hay muchas formas de enfocar la alimentación saludable, no se trata sólo de “comer más frutas y verduras”. La verdad es que la mayoría de la gente sabe cuáles son los alimentos saludables, pero tiende a comer de forma poco saludable a pesar de ello. También es bueno dar un paso atrás y pensar por qué se come como se come, porque la mayoría de nuestro comportamiento alimentario no está realmente predeterminado con la elección. Muchas veces simplemente comemos lo que hay o lo que nos sirven o porque estamos estresados, cansados o incluso aburridos. Por lo tanto, el primer paso es averiguar tus patrones de alimentación, los desencadenantes de la alimentación y por qué estás comiendo de una manera determinada.

Consume comidas preparadas en casa: Una forma sencilla de poner la baraja a su favor es preparar sus propias comidas. Cuando cocine en casa céntrese en las comidas elaboradas con una combinación de alimentos no procesados que no tengan etiquetas, como las verduras, las legumbres, los cereales integrales y la fruta. Es importante tener en cuenta que los restaurantes y la comida para llevar casi siempre tienen más calorías y sal añadida en comparación con sus homólogos cocinados en casa. El motivo es que en casa se tiene mucho más control y la mayoría de la gente comerá porciones mucho más pequeñas con ingredientes mucho más saludables que los comprados a la carrera.

Cree un horario y un plan de alimentación: Al pensar en la alimentación, es importante enfocarla como lo haría con otros comportamientos saludables. Las personas que consiguen comer de forma más saludable no se limitan a elegir una opción en cada comida, sino que tienen un plan sobre cómo va a ser su día o su semana. Comer de forma saludable es una de las bases de la buena salud. Incluso cuando la medicación es necesaria, es importante recalcar a los pacientes que la medicación por sí sola no puede hacerlo todo. La salud óptima siempre requerirá que se preste atención a la nutrición y al estilo de vida.

Presta atención a cómo te sientes: Una forma intuitiva de comer de forma más saludable es sintonizar con las señales de tu cuerpo. Por ejemplo, ¿cómo te sientes después de comer un donut en comparación con una pieza de fruta o un puñado de frutos secos? ¿Qué tal una hamburguesa con patatas fritas en comparación con una ensalada con judías o pescado? Aunque la comida basura pueda parecer atractiva en el momento, un signo revelador de lo saludable que es para ti es cómo te sientes una hora después. ¿Te sientes con sueño o con energía? ¿Necesita otra dosis de azúcar o está saciado?

Manténgase alejado de los azúcares añadidos: Las bebidas azucaradas son la mayor fuente de azúcar añadido en la dieta. Un buen comienzo para reducir el azúcar añadido es sustituir los refrescos y las bebidas energéticas por agua o bebidas carbonatadas sin azúcar. Y si los postres llenos de azúcar son su plato típico, una buena estrategia es tomar una pieza de fruta de postre. Aunque la tentación de comer pasteles o galletas persista, es probable que coma mucho menos después de empezar con la fruta.

Sepa en qué alimentos centrarse: A la hora de elegir qué comer, intente centrarse en los alimentos que no tienen -ni necesitan- etiquetas. Entre ellos están las frutas, las verduras, las legumbres y los cereales integrales. Si añades alimentos de origen animal, opta por las mejores opciones como el pescado preparado de forma saludable y el yogur sin azúcar. Ten en cuenta también que es importante evitar ciertos alimentos como las bebidas azucaradas, las carnes procesadas y los alimentos fritos. El problema es que a la gente se le antoja comida muy procesada cuando está estresada. Un consejo para combatir esto es preempacar o preparar bocadillos saludables que estén listos para llevar, de esa manera si vas a buscar algo porque tienes antojo, al menos estarás buscando algo saludable.

Una buena alimentación comienza con un sueño adecuado: La vida está llena de obstáculos que provocan estrés en todos nosotros. Y cuando se produce el estrés, comer sano y dormir bien se van por la ventana. Pero un paso clave para comer mejor es tener un buen horario de sueño. Y es que una de las primeras cosas que desaparecen cuando la gente está estresada es su sueño. Es como si estuvieran cansados, pero luego no pueden dormirse, tienen insomnio y luego se despiertan y están cansados y luego están estresados – es un ciclo que se autoperpetúa-. Intenta acostarte a la misma hora, intenta despertarte a la misma hora y dormir un número razonable de horas, así tendrás suficiente energía para pasar el día.

Por último, identificar los macronutrientes: Los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas son macronutrientes que son los principales componentes de los alimentos que se necesitan en cantidades relativamente grandes. Pero ¿cómo saber qué cantidad de cada uno hay que elegir? No es posible generalizar sobre una distribución ideal de macronutrientes, ya que las necesidades individuales varían en función del historial médico, la etapa de la vida y el nivel de actividad.

Es interesante observar que el contenido de proteínas se ha convertido en un gran argumento de venta en las etiquetas de los alimentos, pero la mayoría de los estadounidenses ya consumen más proteínas de las que necesitan. Tanto para las grasas como para los carbohidratos, la calidad es aún más importante que la cantidad. Los aguacates y las patatas fritas son alimentos ricos en grasas, pero con efectos obviamente diferentes en la salud. Lo mismo ocurre con los hidratos de carbono: la calidad es importante, piense en los arándanos frente al caramelo.

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